15 abr. 2012

Dune, del chileno Alejandro Jodorowsky y Moebius



Para los que no conocen Dune, es un libro publicado en 1965, del autor Frank Herbert. Anteriormente Dune que fue una historia que apareció por etapas a partir del volumen 72 de Astounding Science Fiction, luego llamada Analog. Es una aventura épica espacial que cuenta la historia de Paul Atreides, una suerte de Mesías espacial que llega al planeta Dune, lugar donde la sustancia más importante del universo está en disputa.

El libro tuvo tal éxito que en 1973, tan sólo unos cuantos años después de su publicación, se empezó a programar una adaptación cinematográfica, por parte Patrick McGoohan, protagonista de la psicodélica serie televisiva británica El Prisionero. Quien adquirió los derechos, sin embargo, fue Arthur P. Jacobs, productor de El Planeta de los Simios (Planet of the Apes, 1968) y destinó, a través de su compañía Apjac Internacional, un presupuesto de 15 millones de dólares (todo un presupuesto para la época) para concretar el film. Las demandas por secuelas de la exitosa intriga de monos parlantes obligó a demorar la pre-producción de Dune; demora que se prolongó en el tiempo al morir Jacobs en junio de 1973.

Ahí el proyecto llegó finalmente a la mesa de Alejandro Jodorowsky (Fotodorowsky para los chilenos), en una reunión acogida en el seno de la ciudad luz, Michael Seydoux, presidente de la distribuidora francesa Camera One Productions y su primer genera, le prometió un presupuesto de 10 millones de dólares en un inicio y si lo ameritaba un presupuesto ilimitado; el tocopillano trotamundos que había ganado el respeto luego de haber filmado y presentado El Topo, no había leído el libro. Sin embargo, luego aseguró que en sueños le fue revelado que debía dirigirla. Pero ya el hecho de que Fotodorowsky la dirigiera era un sello de extrañeza: exigió que Hergbert no tuviera intervención alguna en su guión porque aseguraba que Dune era lo que la biblia es para los evangelistas, ellos la trasncribieron pero es el mensaje divino el que importaba, por lo que él decidió hacer de esta obra el equivalente a una biblia del siglo XX.

“Uno siente que Cervantes entregó SU versión del Quijote, por supuesto que incompleta, y que nosotros llevamos en el corazón al personaje total... Cristo no pertenece a Marcos, ni a Lucas, ni a Mateo, ni a Juan... Hay muchos otros Evangelios conocidos como libros apócrifos y hay tantas vidas de Cristo como creyentes. Cada uno de nosotros tenemos nuestra propia versión de Dune con su Jessica y su Paul... Siento una gran admiración por Herbert y al mismo tiempo entro en conflicto (pienso que a él le pasa lo mismo). Él me obstruye... no lo quiero como un consejero técnico... hice todo lo que pude para alejarse del proyecto... Yo recibí una versión de Dune y ahora quiero transmitirla: EL MITO debe abandonar la forma literaria y convertirse en imagen”.

Fotodorowsky tuvo algunas ideas sobre cómo quería hacer su obra bien particulares:

  • El Duque Leto estaría “capado” por un accidente durante una corrida de toros, pero sería un secreto. Tomaría de concubina a Jessica, de la que se enamoraría, y le revelaría el secreto de su incapacidad, de modo que ella coge una gota de su sangre, y usa sus poderes Bene Gesserit para engendrar a Paul con esa sangre y su ovulo (viéndose esto muy claramente, además). De este modo, Paul no sólo sería el Kwisatz Haderach, sino que además sería hijo de una virgen...
  • El Baron Harkonnen vive en un palacio que es su imagen, y, cuando una nave recibe permiso para aterrizar, se le abre la boca y sale una lengua de acero que actúa como plataforma de aterrizaje...
  • El Emperador Shaddam IV se ha vuelto completamente loco... vive en un planeta artificial hecho enteramente de oro (Kaitain, en la imagen), y su palacio también es de oro (con un trono que es un water dorado). Además, tiene una especie de clon-robot suyo (no explica muy bien la idea), que maneja con unos controles, y la corte no sabe cuál es cuál.
  • El final de la peli, cuando ya han derrotado a los Harkonnen, la reverenda madre Gaius Helen Mohiam coge y mata a Paul. Le corta la garganta de oreja a oreja. ¿Qué pasa entonces? Que Paul se ha vuelto una conciencia colectiva que ocupa la mente de todos los Fremen, así que le fríe el cerebro, y su muerte provoca que ascienda a un plano superior, modificando Dune y convirtiéndolo en un planeta verde...
Es entonces como comienza la búsqueda de sus siete samurais, que serían quienes lo ayudarían a darle forma. En su camino acudió a un hombre con el que había trabajado en la industria del comic anteriormente, el artista francés Jean Giraud, alias Moebius, colaborador incondicional de Jodorowsky en su carrera como historietista. Durante los siguientes dos años dibujaría más de 3000 ilustraciones destinadas a convertirse en el Arte del film. El grupo Pink Floyd, por otra parte, se sumaba al equipo al ocuparse de la musicalización.

TRABAJOS DE MOEBIUS EN ESTE PROYECTO

House Harkonnen



House Atreides



House Corrino



Varios


Storyboards


La elaboración de los efectos especiales sería de importancia primordial y la primera consideración al respecto versó hacia Douglas Trumbull, responsable de las magníficas naves de 2001: Odisea en el Espacio. Un encuentro en Los Angeles donde Trumbull, pareció engreído y despreciativo (además de extremadamente caro) llevó a los productores a buscar otros talentos magníficos pero desconocidos (y por lo tanto más baratos). Los elegidos fueron Christopher Foss, un ilustrador inglés de libros de ciencia ficción, y Dan O' Bannon, responsable de la magia de Dark Star, dirigida por John Carpenter, y futuro guionista de Alien: El Octavo Pasajero (Alien, 1979), al igual que el siguiente samurai, H. R. Giger (en algunas páginas aseguran que fue Dalí quien lo sugirió). El oscuro artista suizo fue contratado para recrear la Casa Harkonnen, la casta enemiga del clan protagonista, los Atreides, en la carrera por el dominio de La Especie.

“Mi planeta era regido por la maldad, donde la magia negra se practicaba, se daba rienda suelta a la violencia y la intemperancia y la perversión estaba a la orden del día. El lugar ideal para mí de hecho. Solo no podríamos mostrar sexo y tenía que trabajar como si fuera una película para chicos. Jodorowsky estaba preocupado por la censura. Un equipo de treinta especialistas hace realidad mis ideas sobre el celuloide. Yo estaba emocionado”, confiesa Giger.

En cuanto a sus ideas para la historia podemos citar esta: “(El Castillo) Harkonnen se levanta sobre un montículo, como una loma, que consiste en huesos esqueléticos y excremento que de a poco se van convirtiendo en polvo. Más huesos y mierda son volcados continuamente por los Harkonnen bajo la fiereza de tormentas. El mismo castillo es un símbolo de intolerancia, de explotación, de agresión y de brutalidad con un aura mágico que tiene un efecto negativo sobre los habitantes. Tiene forma ovoide (e imita la figura del Barón, un ser de 300 kilos de peso que no puede desplazarse por medios propios) y la mayor parte del mismo está enterrado. Como un iceberg que sólo muestra un diez por ciento de su volumen, los Harkonnen esconden su maldad en lo profundo”.

Algunos diseños de H.R. Giger



En este punto, Fotodorowsky va en busca de el más difícil de sus samurais: Salvador Dalí, que lo recibió en un hotel español de su propiedad:

Cuando preparaba el reparto de mi película Dune, basada en la novela de Frank Herbert (proyecto que no se pudo realizar), Salvador Dalí me sometió a una angustiosa prueba. Yo quería que el pintor interpretara al demente Emperador de la Galaxia. Le gustó la idea y, para "conocer el talento de ese jovenzuelo que cree poder dirigir a Dalí", me invitó a una cena en un lujoso restaurante de París. Me vi sentado frente a él entre un séquito de doce personas. A quemarropa, me preguntó: "Cuando Picasso y yo éramos jóvenes e íbamos a la playa, siempre al pisar la arena encontrábamos un reloj, ¿usted ha encontrado alguna vez en la playa un reloj?"

Los aduladores del artista me miraron con sonrisas crueles. Yo tenía apenas unos segundos para responder. Si decía que había encontrado un reloj, pasaría por ser un pretencioso. Si decía que no había encontrado ninguno, pasaría por un mediocre. No pensé la respuesta, me llegó sola: "¡No he encontrado ningún reloj pero he perdido muchos!" Dalí tosió, dejó de prestarme atención y se puso a hablar con la corte que lo acompañaba. Pero al final de la cena me dijo: "Muy bien, firmaré el contrato". Luego agregó: "Quiero ser el actor mejor pagado del mundo: 100.000 dólares la hora".

Modifiqué el guión: inventé que el Emperador tenía un robot idéntico a él, con piel de cera y que lo representaba, y contraté a Dalí por una hora: sólo aparecería sentado en un laboratorio manipulando botones para dirigir su robot.

Dalí aceptaría entonces este trato a condición que la figura del emperador se le obsequiara para exhibirla luego en su museo. Hay que agregar que en esa época, 100.000 dólares era una suma astronómica, que podría entenderse como actuales 10 millones de dolares por hora.

Dalí aceptó con mucho entusiasmo la idea de interpretar al Emperador de la Galaxia. Quería filmar en Cadaqués y utilizar como trono un inodoro compuesto por dos delfines entrecruzados. Las colas formarían la base y las dos bocas abiertas servirían, una para recibir el “pipí” y la otra la “mierda”. Dalí piensa que es un horrible mal gusto mezclar el “pipí y la “mierda”. El quiere elegir el corte entre sus amigos y decir todo lo que se le ocurra.

Le pregunte si mostraría su sexo y su ano y me respondió que no,  que quería ser doblado (…). Él NO quería ser dirigido. Él quería hacer lo que quisiese. Le pregunté: “si fuera un rico propietario y le pidiera que me pintara la que quisiese (a cambio de dinero) pero sobre un lienzo de forma octogonal, usted lo haría?. Dalí asintió y continué: “Entonces, es muy posible que trabajemos juntos, yo lo dirigiré haciéndole preguntas (la forma) y usted me responderá como desee a través de acciones””.
A. Jodorowsky

Ahora faltaba una figura para el Barón Harkonnen, un gordo y enorme sujeto; que el tocopillano quiso que fuera su ultimo samurai: Orson Welles (Ciudadano Kane, el relato de marcianos en NY legendario, las Profecias de Nostrasladamus, etc)

Para el papel de Barón Harkonnen en Dune, un gigantesco gordo malvado, pensé en Orson Welles. Sabía que estaba en Francia, pero, amargado por no encontrar productores, el hombre no quería oír hablar de cine. ¿Dónde encontrarlo? Nadie supo decírmelo. Yo había oído decir que al maestro le encantaba comer y beber. Le pedí a un ayudante que telefoneara a todos los restaurantes gastronómicos de París preguntándoles si Orson Welles era su cliente. Después de innumerables llamadas, un pequeño restaurante, Chez le Loup, nos confirmó que una vez por semana, no un día concreto, el actor cenaba ahí. Decidí comer en ese lugar todos los días. Comencé el lunes.

El local era de una elegancia discreta, con un menú refinado y una carta de vinos excelente. Lo atendía el propio dueño. Todas las paredes, menos una, estaban decoradas con reproducciones de cuadros de Auguste Renoir. En el muro de excepción, dentro de una vitrina, había una silla rota. Le pregunté al dueño el porqué de esa extraña decoración. Me dijo: "Son restos que nos llenan de orgullo: una noche, Orson Welles comió tanto que la silla que lo sostenía se rompió". Volví el martes, el miércoles, el jueves... Enorme, envuelto en una gran capa negra, llegó el actor. Lo observé con la misma fascinación con que un niño contempla en el zoológico a los grandes animales. Su hambre y su sed eran fabulosos. Lo vi devorar nueve diferentes platos y beber seis botellas de vino. A los postres, le envié una botella de cognac que el propietario me aseguró era el preferido de su voluminoso cliente. Orson Welles, al recibirla, con gran amabilidad me invitó a su mesa. Lo escuché monologar una media hora sobre sí mismo antes de que me atreviera a proponerle el papel. "No me interesa actuar. Odio el cine actual. No es un arte, es una industria asquerosa, un inmenso espejismo hijo de la prostitución". Tragué saliva, su decepción era gigantesca. ¿Cómo entusiasmarlo para que trabajara conmigo?

Me puse tenso, creí que había olvidado todas las palabras pero, de pronto, me oí decirle: "Señor Welles, durante el mes que durará la filmación de su papel, prometo contratar al cocinero jefe de este restaurante, quien cada noche le preparará todos los platos que usted pida, acompañados de los vinos y otros alcoholes de la calidad y cantidad que a usted se le antoje". Con una gran sonrisa aceptó firmar el contrato.
A. Jodorowsky


Ya con todo orquestado nos quedaba mas o menos este reparto:
Dama Jessica: Charlotte RAMPLING
Duque Leto Atreides : David CARRADINE
Paul Muad’Dib: Brontí JODOROWSKY (Su hijo, desde los 9 años le entrenaron en peleas a cuchillo, tiro con arco y artes marciales, así que consideraba que sentía el papel). Esto si que se llama pituto.
Irulan Corrino: Amanda LEAR
Gurney Halleck: Jean-Pierre VIGNEAU
Baron Harkonnen: Orson WELLES
Duncan Idaho : Alain DELON (participación y personaje por confirmar)
Gaius Helen Mohiam: Gloria SWANSON
Feyd-Rautha: Mick JAGGER (participación probable, sería un personaje vestido de mujer)
Emperador Shaddam IV : Salvador DALÍ

Se dice que para el papel de la sacerdotisa Fotodorowsky fue seducido por una mujer (transexual) famosa actualmente cuyo nombre no recuerdo.

Con el reparto completo, los guiones hechos, los diseños creados, etc., parecía que era cuestión de tiempo para que la obra definitiva, la biblia moderna, viera la luz, una obra que según la idea original contaba con una duracion de 14 horas (sí weon, 14 CTM! digno de Fotodorowsky) pero abruptamente, el mecenas del artista retiró el apoyo financiero. Se acusó intervencionismo norteamericano que no veía con buenos ojos una superproducción europea, la verdad es que en ese momento el presupuesto superaba los 30 millones de dolares, para una época en que eso era inconcevible, sumado al abandono de Dalí debido a los continuos retrasos de la filmacion.
Fotodorowsky intentó infructuosamente encntrar nuevos inversionistas, incluso viajando a USA, pero fue imposible.


Después de dos años de trabajo intenso en París, cuando parecía que Dune se iba a realizar, bruscamente el productor interrumpió el proyecto. Nuestra decepción fue enorme. El futuro director de efectos especiales tuvo que regresar a Los Ángeles y fue internado durante dos años en una clínica psiquiátrica. El pintor Giger, contratado para imaginar los decorados, se quejó con furia de este "fracaso".


Sin dejarme demoler por los embates de la realidad, dije a Moebius, que había trabajado en el diseño de los trajes y dibujado las tres mil imágenes del guión: "El fracaso es un invento mental, no existe. Lo llamaremos 'cambio de camino'". Y le propuse que si no podíamos expresar nuestras visiones en el cine las realizáramos en forma de cómic. Así fue como nació El Incal.
A. Jodorowsky

Al final, podemos decir que esta obra no vio la luz más que nada por el volumen que quería darle nuestro coterráneo, demasiado abarcar, figuras demasiado importantes terminaron creando una quimera, que ni siquiera Fotodorowsky supo controlar. Muchos de los samurais terminaron trabajando con Ridley Scott en Alien: el octavo pasajero.

La entrevista hecha al artista junto a Moebius sobre aquella Dune se puede ver a continuación
(está en francés con subtítulos en inglés).

http://www.youtube.com/watch?v=vu5XU36dRRE

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